jueves, 5 de agosto de 2010

amores que nacen cansados


Llueve, es de noche y es Guatemala -le dice, y con esto la convence de llevarla a su casa. Nunca había pensado sacar ventaja de la delincuencia pero hay horas en que el cansacio y la noche vuelven legítimo todo deseo. Se suben al auto, en el transcurso él piensa en los muslos de ella y en los malditos baches, mientras ella lo recuerda en el desorden de la casa y tantea el qué dirán los vecinos. Llegan a casa y por un momento todos los sueños mediocres del mundo se cristalizan en un abrazo, dos pares de brazos cálidos que prometen amor y seguridad, mientras, al fondo hay una cafetera que hace demasiado ruido.

6 comentarios:

Pablo Hernández M. dijo...

ja! ... que buena!

saludos

Alfonso Huerta dijo...

Gracias, ya sabés que de todo se puede sacar provecho

Meryone dijo...

y... la vida es literalmente así. o no?

besos

Alfonso Huerta dijo...

A veces Mery, afortunadamente queda entusiasmo

Mariela Marianetti dijo...

Hermoso desde el Tìtulo, Esos Amores que nacen cansados...un bello relato

Cordiales saludos

Golfo dijo...

¿Sueños mediocres? desconfío bastante de los sueños que no lo sean.
El sexo, la seducción, la complicidad, el idilio, es lo que tiene... le pasa a todo cristo y en el momento impresiona que sea tan real.
Eso es lo increible lo acojonante: Que ante todo es real.
Es tarde. tengo sueño, igual estoy diciendo tonterías. Estaría bien saberlo.